Pacientes Internacionales

Prevención de enfermedades cardíacas: guía práctica para cuidar tu corazón

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de muerte en el mundo, pero muchas son prevenibles con hábitos sostenibles y controles médicos oportunos. En el Hospital HEMA te compartimos una guía clara, realista y accionable para reducir tu riesgo, con recomendaciones de estilo de vida, pruebas de tamizaje y señales de alerta que debes conocer. (Contenido educativo que no sustituye la consulta médica).

¿Qué provoca el riesgo cardiovascular?

Los factores modificables más importantes son:

  • Tabaquismo (incluye vapeo).
  • Hipertensión arterial (presión alta).
  • Colesterol elevado (LDL alto, HDL bajo, triglicéridos altos).
  • Diabetes o prediabetes y resistencia a la insulina.
  • Sedentarismo, sobrepeso y exceso de grasa abdominal (cintura ↑).
  • Dieta alta en azúcares añadidos, sal, ultraprocesados y grasas trans.
  • Estrés crónico, sueño insuficiente y consumo excesivo de alcohol.

Los no modificables (edad, sexo, antecedentes familiares) no se pueden cambiar, pero sí puedes compensarlos reforzando los hábitos protectores y manteniendo controles más frecuentes.

Tus 8 hábitos protectores (fáciles de recordar)

  1. No fumar (ni vapear). Dejarlo reduce eventos cardiovasculares desde los primeros meses. Pide apoyo médico, terapia conductual y, si corresponde, fármacos para cesación.
  2. Actividad física constante.
    • Objetivo base: 150 minutos/semana de ejercicio aeróbico moderado (caminar rápido, bailar, bicicleta) o 75 min de vigoroso, más 2 días de entrenamiento de fuerza (piernas, pecho, espalda, core).
    • Muévete cada hora: 3–5 minutos de estiramientos o caminata rompen el sedentarismo.
  3. Alimentación cardioprotectora.
    • Plato dominante en vegetales (mitad del plato): crudos y cocidos.
    • Proteínas magras: pescado 2–3 veces/semana, pollo sin piel, legumbres, huevos.
    • Carbohidratos integrales: arroz/avena integral, batata en porción, maíz, quinoa.
    • Grasas saludables: aceite de oliva, aguacate, frutos secos/semillas (porción pequeña).
    • Limita: azúcares libres, bebidas azucaradas, embutidos, frituras y ultraprocesados.
    • Sodio: prefiere fresco, cocina en casa y usa especias; evita sopas instantáneas y snacks salados.
  4. Peso y perímetro de cintura en rango.
    El exceso de grasa abdominal se asocia a mayor riesgo. Medir la cintura regularmente te da una señal temprana; acompáñalo con evaluación de composición corporal cuando sea posible.
  5. Sueño reparador.
    Apunta a 7–9 horas en adultos. Rutina fija, luz tenue de noche, sin pantallas 60 min antes. Tratar el ronquido/apnea del sueño mejora presión, glucosa y salud del corazón.
  6. Gestión del estrés.
    Respiración diafragmática, pausas activas, caminatas, hobbies, límites digitales y, si lo necesitas, psicoterapia. El estrés sostenido eleva presión y apetito por azúcares.
  7. Alcohol con moderación (o ninguno).
    Si tomas, hazlo con comida y en cantidades bajas; algunas personas deben evitarlo por completo (medicación, arritmias, triglicéridos altos, embarazo).
  8. Adherencia a tratamientos.
    Si ya tienes hipertensión, diabetes o dislipidemia, no suspendas tus fármacos. Ajustes solo con tu médico.

Chequeos preventivos: qué, cuándo y para quién

La prevención efectiva combina hábitos + monitoreo periódico. Tu médico de atención primaria en HEMA personalizará la frecuencia, pero como guía general:

  • Presión arterial: medir en cada consulta o al menos 1 vez al año. Si está elevada, control más frecuente y automonitoreo en casa.
  • Perfil lipídico (colesterol): en adultos sanos cada 4–6 años; con factores de riesgo, con mayor frecuencia.
  • Glucosa en ayunas / HbA1c: anual si tienes riesgo (sobrepeso, antecedentes, hipertensión) o cada 3 años en caso contrario.
  • IMC y cintura: en cada control.
  • Electrocardiograma (ECG): de referencia según edad/antecedentes o si hay síntomas.
  • Evaluación de riesgo cardiovascular a 10 años: tu médico puede calcularla y decidir si necesitas tratamiento preventivo (por ejemplo, estatinas o antihipertensivos).

Tip: Lleva a consulta un registro de presión, pasos/ejercicio y una foto de 3 etiquetas de productos que consumes a menudo: acelera mucho la educación personalizada.

Plan semanal ejemplo (adaptable a tu realidad)

  • Lunes: Caminata rápida 30 min + 10 min de movilidad.
  • Martes: Fuerza (sentadillas, push-ups en pared, remo con banda elástica) 30–40 min.
  • Miércoles: Bicicleta o baile 30–40 min.
  • Jueves: Fuerza + 10 min de core.
  • Viernes: Caminata a ritmo conversacional 30 min.
  • Sábado: Actividad recreativa en familia (sendero, nadar suave, juegos activos).
  • Domingo: Descanso activo + preparación de comidas (verduras lavadas, legumbres cocidas, arroz integral listo).

Menú cardioprotector de un día (ejemplo)

  • Desayuno: Avena integral cocida con canela, 1 porción de fruta entera y puñado pequeño de nueces; café o té sin azúcar.
  • Almuerzo: ½ plato de ensalada variada + ¼ plato de arroz integral + ¼ plato de pechuga de pollo a la plancha.
  • Merienda: Yogur natural sin azúcar con semillas o una fruta pequeña.
  • Cena: Pescado al horno con vegetales salteados y batata asada (porción moderada).
  • Hidratación: Agua como bebida principal durante el día.

Señales de alerta (acude de inmediato)

  • Dolor u opresión en el pecho, que puede irradiar a brazo, mandíbula o espalda.
  • Falta de aire en reposo o con esfuerzo mínimo.
  • Mareo intenso, desmayo, palpitaciones sostenidas.
  • Debilidad súbita en cara/brazo/pierna, dificultad para hablar o pérdida de visión (signos de evento cerebrovascular).
  • Hinchazón importante de piernas o aumento rápido de peso por retención de líquidos.

Mitos frecuentes (y su realidad)

“No tengo síntomas; estoy bien.”
La hipertensión, el colesterol elevado y la prediabetes no siempre dan señales. Por eso los chequeos importan.

“Hago ejercicio; puedo comer lo que sea.”
La actividad física no neutraliza una dieta alta en ultraprocesados, sodio y grasas trans. Se necesitan ambos: movimiento y alimentación de calidad.

“Las grasas son malas.”
No todas. Prioriza grasas insaturadas (aceite de oliva, aguacate, frutos secos) y evita trans y exceso de frituras.

“Solo los mayores tienen riesgo.”
El riesgo acumula desde edades tempranas con el estilo de vida. Empezar hoy marca la diferencia.

Checklist rápido de prevención (marca lo que ya cumples)

  • No fumo ni vapeo.
  • Camino o entreno ≥150 min/semana y hago fuerza 2 días.
  • Mi plato diario incluye ½ de vegetales.
  • Evito bebidas azucaradas y ultraprocesados.
  • Duermo 7–9 horas la mayoría de las noches.
  • Tengo mi presión, colesterol y glucosa revisados el último año.
  • Tomo mis medicamentos según pauta médica.

¿Por qué prevenir en HEMA?

  • Enfoque integral: medicina interna, cardiología, nutrición, psicología y rehabilitación trabajando en conjunto.
  • Protocolos actualizados y educación práctica para construir hábitos sostenibles.
  • Plan de seguimiento con metas claras y controles periódicos.

Preguntas frecuentes

1) ¿Qué pasa si mi colesterol LDL está alto?

Tu médico definirá cambios de estilo de vida y, si tu riesgo cardiovascular lo amerita, iniciará tratamiento (por ejemplo, estatinas). El objetivo es prevenir eventos a futuro, no solo “bajar un número”.

2) ¿Puedo hacer ejercicio si tengo presión alta?

Sí, el ejercicio moderado ayuda a reducir la presión. Primero controla cifras con tu médico y comienza progresivo.

3) ¿El café afecta el corazón?

En la mayoría de adultos sanos, el consumo moderado no se asocia a mayor riesgo. Si te produce palpitaciones o ansiedad, reduce la cantidad.

4) ¿Cómo sé si mi dieta es adecuada?

Una consulta con nutrición en HEMA te ayuda a adaptar porciones y seleccionar alimentos locales cardioprotectores, sin dietas extremas.

Prevenir enfermedades cardíacas es posible y está en tus manos: moverte más, comer mejor, dormir bien, manejar el estrés, no fumar y monitorear tus números clave. La constancia, más que la perfección, es lo que protege tu corazón.

Otras publicaciones

HEMA recibe el Sello de Excelencia Medica

Reconocimiento a nuestros protocolos quirúrgicos y calidad de atención.

Nutrición para Diabéticos

Guía completa de alimentación saludable

Importancia del Chequeo Anual

Por qué los exámenes preventivos salvan vidas.